jueves, 22 de octubre de 2009

Responsabilidad social


Le presentamos a usted una opción de vivienda en El Molinito. Los niños vienen por separado (se recomienda conseguirse sus propios chamacos), ya ve cuánta deficiencia hay en lugares de subarrendado. Imposible rentar el departamento siendo dueño de un local para vestir Niños Dios. Eso es discriminación y no pedazos.


Y resulta pues, que en una de esas agradables travesías de noche que resultan expedición, nos lanzamos a El Molinito a dejar a nuestro bien ponderado amigo Pumita. El conteo de congales es un deporte obligatorio en cualquier ocasión: 16 en un tramo de unos 5 minutos. EPIC WIN. El más coqueto: uno de esos establecimientos familiares bien acá con cristales, en un segundo piso ÜBER nais con unas meseritas de neón. Mi voto de calidad para aquél.

En fin, con tanta madre porque su servidora ya será una mujer de bien (licenciada desempleada), no hay tiempo para postear, mano. Pero ahora que la crisis (lástima que no la de Chico Ché) me permita andar en la casa de bolsa por no hacer nada, lo haré.

Prometes y prometes, y luego me prometes y nadaaaaa...

Ah, y vean High Fidelity. Es genial.
Y regálenme el libro de Nick Hornby.
(Pinchi pedinchi, ya sé.)

Pronto, un post acá de las de acá.

¡Arrooooz!

La Morena de Fuego*