miércoles, 11 de junio de 2008

We DO care about the Young Folks

[Parte de las vivencias dudosas de una escritora. Pa' la novela va]


En términos generales, la música de Peter, Björn & John me recuerda a tí, e incluso Homecoming, de The Teenagers. Ese aire popero "jipsteroso" de quien posee ese estúpido carácter creativo y eternamente cogitabundo. Fuiste tú mi segundo polvo, y quizá mi transición completa hacia esto que la vida ha hecho de mí: quien por lascivia puede mover el mundo, con los labios, la piel y la mente dispuestas. Fuiste tú quien me enseñó a rendir culto al sexo conveniente, al follar/joder/tirarse a aquél o aquéllos en quien uno tiene puestas sus complacencias. Tú terminaste con esa noción, y en un nefasto incidente, me hiciste nacer de nuevo con ojos regalados. No sé si te debo alguna especie de gratitud por haberme puesto en el horizonte que ahora conozco bien, bajo la premisa de encontrar estética en cuanto fuere, del orgasmo como el único placer real y gratuito de esta vida, como un pequeño motor que hace la existencia soportable.

Por espacio de incontables lunas me lo he preguntado.

Quizá la respuesta sea un irrevocable "sí".

Gracias por regalarme la disposición de convertirme en una paradoja viviente entre la misantropía y el ansia de amar a cualquiera que pueda servir a mis deseos bajo cualquier término.

Gracias por, al fin, haberme convertido en una artista completa.

Los polvos, la lujuria, los interminables pensamientos concupiscentes en calidad de estrategias, te los debo. Te mereces una apología... eso he concluído.

0 agravios / saludos / obscenidades: