martes, 8 de enero de 2008

Sobre el amor: Fase terminal

Por la Morena Tai*
Escuchando: In my life - The Beatles


- Oye... ¿Así se siente el amor?

- Pues... no estoy seguro. Creo que se siente... pero a veces quisiera poder tocarlo. O verlo, o tirarlo a la basura. La verdad no sé bien.

- Hay veces en que pienso que llegó como una especie de enfermedad y no se irá nunca. Decidido. Es un mal crónico. ¿Quién sabe...? Quizá hasta me reduzca 10 años de vida. No podía ser tan malo. Diez años son diez toneladas de mierda.

- Ey, no seas tan dura contigo misma. Dime una cosa... ¿te duele aquí? (presiona el pecho, del lado izquierdo)

-... creo que sí. Me duele cuando me río.

- Y... ¿aquí? (presiona sus sienes)

- A veces. Me duele cuando me voy a dormir y de repente aparece su imagen en mi cabeza. Es una especie de punzada, casi siempre acompañada de su presencia inexplicable yaciendo a mi lado cuando me voy a acostar.

- Vaya... creo que sí es algo grave. Dolor, alucinaciones. Quizá sea demasiado tarde. Creo que debo decírtelo. Es mi responsabilidad...

- ¡Habla, carajo! ¿¡ QUÉ PUTAS ME PASA !?

- Pues... estás enamorada. Así es. Ya se alojó en tí, y seguirá creciendo. Lamento decírtelo así, pero tienes que saberlo. Ya llegó al corazón, y ahora se extiende en el recuerdo, en la cama, en todo lo que haces. ¿O me equivoco...? No hay mucho que hacer ahora. Esto es terminal.

- ¿¡ Fase terminal !? ¿¡ Y hasta ahora me entero !? ¡¡¡ Esto es una pendejada !!! ¿¡ Qué sigue !?(grita, exaltada al borde del llanto)

- Pues, creo que un colapso nervioso. Cálmate. Anda, fúmate un cigarrillo.

- (Prende el cigarrillo) Pero... ¿cómo pasó? ¿Cómo es que esto avanzó tan rápido? ¿Fueron los pensamientos continuos? ¿Fueron las canciones? ¿Qué...?

- Pues... a veces creo que fue todo eso. No me preguntes... Uno no se da cuenta de esas cosas. Supongo que tienes que aceptarlo. Así quizá sea más fácil. No intentes darle solución ahora.

- Pero... es que me pica el pecho, no puedo dormir, mis piernas tiemblan, y parece que he perdido la razón. Ahora mi razón le pertenece. ¿Te das cuenta? ¡¡ Soy un puto guiñapo !!

- Entiendo cómo te sientes. Yo...

- Ay, por favor. Dudo que lo entiendas siquiera un poco. No puedo más. Estoy al borde de la locura. Pareces demasiado tranquilo para haberte enfermado así alguna vez.

-Creéme, te entiendo más de lo que piensas. Yo... en alguna ocasión me enamoré.

- ¿Y qué pasó?

- Ella nunca lo supo. Supongo que resultó más fácil.

- ¿Por qué no se lo dijiste...? Bueno, eso no importa. Te curaste. Eso quiere decir que todavía puede pasar lo mismo conmigo. La amabas y ahora estás bien. Dime que...

- Ey... no te equivoques. Voy a decirte un secreto: nunca me curé.

- ¿¡ Qué dices !? ¿¡ Esto durará para siempre !?

- Pues... si no es en esta ocasión, la enfermedad persistirá de manera continuada. Quizá olvides esto dentro de algunos meses, semanas, qué se yo. Pero no gano nada con mentirte, corazón. Acostúmbrate. El amor es una especie de cáncer. Cuando menos te das cuenta ya está ahí, como una destrucción pasiva y discreta. Y no, jamás se va. Resígnate, así son las cosas.

- Me lleva el carajo. Creo que no hay salida alguna. Así voy a quedarme. Tienes razón.

- ¡Vaya! Comienzas a entenderlo. Déjalo ya. Este es un mal crónico. La oena no se va sin dar batalla. El amor tampoco. Se queda, quieras o no. Duele, escoce en los ojos, arde, punza, sangra...
Mientras tanto, fuma... esperemos a que esto se consuma. Mientras existan cigarrillos, sandeces amorosas, canciones que lo condonen y comezón en el alma.

1 agravios / saludos / obscenidades:

Anónimo dijo...

Morena muy bueno el relato y es verdad el amor es como el cancer te da y ya jamas se va aunque pase mucho tiempo esta de diez